Mostrando entradas con la etiqueta mythology. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mythology. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de mayo de 2015

Hermes Trismegisto

Hermes Trismegisto es el nombre griego de un personaje mítico que se asoció a un sincretismo del dios egipcio Dyehuty (Tot en griego) y el dios heleno Hermes. Hermes Trismegisto significa en griego 'Hermes, el tres veces grande'.
Hermes Trismegisto es mencionado primordialmente en la literatura ocultista como el sabio egipcio, paralelo al dios Tot, también egipcio, que creó la alquimia y desarrolló un sistema de creencias metafísicas que hoy es conocido como hermetismo. Para algunos pensadores medievales, Hermes Trismegisto fue un profeta pagano que anunció el advenimiento del cristianismo. Se le han atribuido estudios de alquimia como la Tabla de esmeralda —que fue traducida del latín al inglés por Isaac Newton— y de filosofía, como el Corpus hermeticum. No obstante, debido a la carencia de evidencias concluyentes sobre su existencia, el personaje histórico se ha ido construyendo ficticiamente desde la Edad Media hasta la actualidad, sobre todo a partir del resurgimiento del esoterismo.



Según las creencias egipcias, los dioses habían gobernado en el Antiguo Egipto antes que los faraones, civilizándolos con sus enseñanzas. En ellas, el dios egipcio Tot era el dios de la sabiduría y el patrón de los magos. También era el guardián y escribiente de los registros que contenían el conocimiento de los dioses. Clemente de Alejandría estimaba que los egipcios poseían cuarenta y dos escritos sagrados, que contenían todas las enseñanzas que poseían los sacerdotes egipcios.


Más tarde, varias de las características de Tot se asociarían al Hermes de la mitología helenística, incluyendo la autoría de los «cuarenta y dos textos». Este sincretismo no fue practicado por los griegos, sino que en el primer o segundo siglo de la era cristiana, se le comenzó a llamar a esta fusión «Hermes Trismegisto», probablemente por cristianos que tenían noticia de los textos egipcios. No obstante, en algún momento la ambigua noción de divinidad se transformó en la de un personaje histórico de los tiempos iniciales de la civilización occidental, al cual además se le atribuyeron otros escritos filosóficos.


 A la identificación entre Tot y Hermes en la figura de Hermes Trismegisto ha de añadirse otra posterior, de carácter esotérico, por la cual Hermes Trismegisto es también Abraham, el patriarca hebreo, que habría comenzado dos tradiciones: una solar, pública, recogida en el Antiguo Testamento y otra privada, trasmitida de maestro a discípulo, accesible en el Corpus hermeticum.
También hay quienes consideran que se trata de Melquisedec el llamado sabio de Salem (posteriormente Jerusalén) quien también fue conocido y reverenciado en Egipto y que fue mencionado en los escritos bíblicos como un Sacerdote del Altísimo y que no tuvo principio ni fin y que el mismo Abraham le reverenciaba y le pagaba diezmo por lo que se presume que fue un personaje muy importante.


La llamada «literatura hermética» es en cierto modo, un conjunto de papiros que contenían hechizos y procedimientos de inducción mágica. Por ejemplo, en el diálogo llamado Asclepio, el dios griego de la medicina, se describe el arte de atrapar las almas de los demonios en estatuas, con la ayuda de hierbas, piedras preciosas y aromas, de tal modo que la estatua pudiera hablar y profetizar. En otros papiros, existen varias recetas para la construcción de este tipo de imágenes y detalladas explicaciones acerca de cómo animarlas (dotarlas de alma) ahuecándolas para poder introducir en ellas un nombre grabado en una hoja de oro, momento esencial del proceso.


No obstante, no se queda ahí la literatura atribuida a esta figura mitológica. Los escritos herméticos, en general, dan cuenta de un determinado enfoque acerca de las leyes del universo. En el Asclepio se nos habla constantemente de Dios, a quien se llama "El Todo Bueno", para describirnos las leyes del Universo. Por ejemplo, en el pasaje número veinte del Asclepio, Dios es expresado como la inconcebible Unidad que constituye el Universo. Una unidad, cuya característica esencial es que posee naturaleza masculina y femenina al tiempo. Esta característica se la otorgará Dios a su vez, por reflejo, a todas sus criaturas. En el Asclepio, como decíamos, la figura de Dios no tiene la consideración de quien ha hecho todas las cosas, sino que Dios mismo "es" todas las cosas. Todos los seres vivos, todo lo material e inmaterial, son para Hermes partes que actúan dentro de Dios. Pero sólo los humanos somos un reflejo exacto de Dios, el Todo Bueno.

 De acuerdo con el Asclepio, parágrafo 27, el Mundo es el receptáculo del Tiempo, que mantiene la vida en su correr y agitar. El Tiempo por su lado respeta el Orden. Y el Orden y el Tiempo provocan, por transformación, la renovación de todas las cosas que hay en el Mundo. Recordemos que en esta obra, el propio Hermes aparece como un personaje que dialoga con Asclepio, siendo que la conversación se sitúa en el antiguo Egipto. Como curiosidad, añadiremos que en el Asclepio habla Hermes de dioses que están en la Tierra. Al preguntarle Asclepio a Hermes dónde están tales dioses, Hermes le responde que en una montaña de Libia y acto seguido le cambia el tema. Esos dioses se irán finalmente, y dejarán a la humanidad desasistida.

Entre los tratados atribuidos a Hermes Trismegisto destaca el Corpus hermeticum. Se le atribuye también la redacción de la Tabla de esmeralda, que fue considerado por los alquimistas, el libro fundacional de la alquimia. Otras de sus obras más destacadas serían el Poimandres, el Kybalión (en el cual se expresan de forma sintética las leyes del Universo), ciertos libros de poemas y el Libro para salir al día, también conocido como «Libro de los muertos», por haberse encontrado ejemplares de él dentro de los sarcófagos de algunos destacados egipcios.


Durante la Edad Media y el Renacimiento los escritos atribuidos a Hermes Trismegisto, conocidos como Hermetica, gozaban de gran crédito y eran populares entre los alquimistas. La tradición hermética, por lo tanto, se asocia con la alquimia, la magia, la astrología y otros temas relacionados. En los textos se distinguen dos categorías: de «filosofía» y «técnica» hermética. La primera se ocupa principalmente de la argumentación teórica sobre la que se sostiene el pensamiento mágico y la segunda trata sobre su aplicación práctica. Entre otros temas, hay hechizos para proteger los objetos por «arte de magia», de ahí el origen de la expresión «sellado herméticamente».



Antoine Faivre ha señalado que Hermes Trismegisto tiene un lugar en la tradición islámica, aunque el nombre de Hermes no aparece en el Corán. Hagiógrafos y cronistas de los primeros siglos de la Hégira islámica identificaron a Hermes Trismegisto con Idris, el nabi de las suras 19, 57, 21, 85, a quien los musulmanes también identifican con Enoc.
Según Antoine Faivre, a Idris-Hermes se le llama Hermes Trismegisto porque fue triple: el primero, comparable a Tot, era un «héroe civilizador», un iniciador en los misterios de la ciencia divina y la sabiduría que anima el mundo, que grabó los principios de esta ciencia sagrada en jeroglíficos. El segundo Hermes, el de Babilonia, fue el iniciador de Pitágoras. El tercer Hermes fue el primer maestro de la alquimia. «Un profeta sin rostro», escribe el islamista Pierre Lory, «Hermes no posee características concretas, o diferentes a este respecto de la mayoría de las grandes figuras de la Biblia y el Corán».


Los ocultistas modernos sugieren que algunos de estos textos pueden tener su origen en el Antiguo Egipto, y que «los cuarenta y dos textos esenciales», que contenían lo fundamental de sus creencias religiosas y su filosofía de la vida siguen escondiendo un conocimiento secreto.



Fuente

domingo, 12 de enero de 2014

Tláloc

Los aztecas, pueblo agricultor de creencias politeístas,  en su mitología  se apoyaban en creencias de quien pudiera favorecerle con las lluvias, y así en esta necesidad de que descendiera de los cielos el agua para que produjera abundantes cosechas lo pedían a su dios Tláloc de las aguas que vienen del cielo, representado por nubes en formas de serpientes, en color azul cielo con cuyo color se decoraban los templos en su honor.


Tláloc, fue muy importante y de los más adorados  en México y uno de los más representados desde la época remota teotihuacana. Se le manifestaba siempre con unos atributos característicos:

Anteojeras formadas por unas serpientes que se entrelazaban y cuyos colmillos acababan siendo las fauces del dios.
Una especie de bigotera que no era otra cosa que su labio superior. Se cree que este gran labio era el símbolo de la entrada en la cueva que comunica con el inframundo donde se encuentran los espíritus de los fallecidos.
 La cara estaba casi siempre pintada de color negro o azul, más el verde, como las aguas.
Llevaba en la mano una especie de estandarte de oro, largo y con forma de culebra, terminado en punta aguda; era para representar los relámpagos y los truenos que acompañan a veces al agua de lluvia en las tormentas.


En sus vestidos tienen pintados unas manchas que son el símbolo de las gotas de agua.
El dios Tláloc manejaba cuatro rumbos,  situado en el oriente del universo,  y cada uno de ellos una gran vasija derramaba un tipo de lluvia diferente. De su paraíso llamado Tlalocan procedía el agua beneficiosa y necesaria para la vida en la tierra. Las personas que morían ahogadas o por hidropesía iban a morar a este paraíso donde existían cosechas permanentes de toda clase de árboles frutales, maíz, frijoles, aguacates piñas y otros productos que concedían una feliz vida. Esta descripción corresponde al cronista  padre Sahagún que lo conoció a través de informes de los indígenas.  Siglos después, se descubrió en Teotihuacán un mural bellísimo en que se veía representada esta descripción.


 Benefactor para los humanos en ocasiones y en otras desastroso;  desciende para fecundar las tierras y hacer germinar y crecer las cosechas, o enviar relámpagos rayos y tempestades  creando peligros en los lagos, ríos y mares. y si era su voluntad enviaba granizo, inundaciones o sequías.  Era por tanto necesario hacerle ofrendas y adorarle para ganarse su favor, en su honor se realizaban ceremonias y rituales. Siendo sus más fervosoros peticionarios los agricultores, pescadores y marineros.


A consecuencia de este carácter dual muy fuerte, su culto entró dentro del sistema de reciprocidad del sacrificio; con ofrendas de flores o libaciones diversas, de autosacrificio, ofrenda de animales, y de seres humanos cuando las sequías se dejaban percibir terribles y en los casos exceso de lluvias que amenazaban a las sociedades con huracanes y tempestades, cuando Tláloc se enfurecía. Los sacrificios a Tláloc se solían realizar en los cerros o en el interior de las cuevas.

http://lanaveva.wordpress.com/2011/05/06/tlaloc-leyenda-del-dios-de-la-lluvia/


domingo, 17 de noviembre de 2013

Cerbero






                                                           Pearson Scott Foresman

En la mitología griega, Cerbero (‘demonio del pozo’), también conocido como Can Cerbero, era el perro de Hades, un monstruo de tres cabezas en la tradición más común pero de cincuenta cabezas según Hesíodo, con una serpiente en lugar de cola.

Cerbero guardaba la puerta del Hades (el inframundo griego) y
aseguraba que los muertos no salieran y que los vivos no pudieran entrar. Era hijo de Equidna y Tifón, y hermano de Ortro.



El último de los doce trabajos de Heracles fue capturar a Cerbero. Viajó primero a Eleusis para ser iniciado en los misterios eleusinos y aprender así cómo entrar y salir vivo del Hades, y de paso para absolverse a sí mismo de la culpa por haber matado a sus hijos. Encontró la entrada al inframundo en Ténaro. Atenea y Hermes le ayudaron a traspasar la entrada a la ida y a la vuelta. Gracias a la insistencia de Hermes y a su propio aspecto fiero, Caronte le llevó en su barca a través del Aqueronte.

                                   Ilustración de la Divina Comedia de Dante
                               
Mientras estaba en el inframundo, Hercules liberó a Teseo, pero la tierra tembló cuando intentó liberar a Pirítoo, por lo que tuvo que dejarlo atrás. Ambos habían sido encarcelados por Hades, quien los había sujetado mágicamente a un banco cuando intentaron secuestrar a Perséfone.

                                Cerberus-William Blake

Algunas versiones cuentan que, para llevarse a Cerbero, Heracles simplemente pide permiso al dios Hades, y éste accede con la condición de que Heracles no haga daño al perro. Pero en otras versiones, Heracles dispara una flecha a Hades. Tras esto, en algunas versiones Heracles lucha contra el perro y lo arrastra fuera del Hades, pasando por la cueva Aquerusia. En otras, Heracles trata con amabilidad al fiero perro, y éste, al ser tratado así por primera vez, lo acompaña afuera dócilmente.

                                Cerbère_de_Philippe_Semeria


Cerbero fue derrotado varias veces:

La última prueba de Heracles fue capturar a Cerbero. Existen varias versiones sobre esta captura que se detallan arriba.
Orfeo usó su música para calmarlo y dormirlo.
Hermes logró dormirlo usando agua del río Lete.
En la mitología romana, Eneas lo adormeció usando tortas de miel con droga.
En una historia romana posterior, Psique también lo durmió del mismo modo que Eneas.

Giuseppe_Arcimboldo_-_Sketch_de_Cerberus_



                                       El infierno de Dante-ilustrado por Doré


                                        John Flaxman


                                   Loves_of_the_Gods'_-_Pluto_and_Proserpina_by_John_Smith



miércoles, 13 de noviembre de 2013

Gárgola



     Notre Dame de Paris


Gárgola es un ser imaginario, representado generalmente en piedra, que posee características a menudo grotescas. Su nombre puede derivar del francés gargouille (gargouiller, producir un ruido semejante al de un líquido en un tubo), y éste del latín gargărīzo, que a su vez deriva del griego hacer gárgaras.


                                Cementerio san Miguel de Málaga

El origen de las gárgolas se remonta a la Edad Media y se relaciona con el auge de los bestiarios y los tormentos del infierno. Cierto es también que la imaginación de los artistas medievales estaba abonada por mitos aún más antiguos. De hecho, las primeras gárgolas fueron bautizadas con el nombre de 'grifos'. No obstante, la iconografía gargólica no se limitaba a la mera representación de grifos, sino que plasmaba, además, otros seres fabulosos que podían tomar la forma de animales, seres humanos o una mezcla de ambos; pero siempre representados de manera más o menos monstruosa.


Las gárgolas, por otra parte, cumplían tres funciones básicas:

Desaguar los tejados.
Decorar dichos desagües buscando, por tanto, una finalidad estética.
Ahuyentar a brujas, demonios y otros espíritus del mal.

                                Cementerio san Miguel de Málaga






                               Catedral de Sevilla