domingo, 27 de octubre de 2013

Mandrágora


La Mandragora officinarum o Atropa mandragora conocida también como manzana de Satán, manzana del amor o planta de Circe, crece en bosques sombríos, a la vereda de ríos y arroyos donde la luz del sol no penetra. Su raíz es gruesa, larga, generalmente dividida en dos o tres ramificaciones de color blancuzco que se extienden por el suelo; sus hojas son de un tono verde oscuro; sus flores son blancas, ligeramente teñidas de
púrpura; el fruto sale en otoño, tiene color amarillo o naranja,  aspecto similar  a una manzana pequeña y exhala un olor fétido. Su ingesta puede producir alucinaciones.



 Fue usada extensamente en Europa medicinalmente. Sus raíces han sido usadas durante la historia en rituales mágicos, ya que sus bifurcaciones tienen cierto parecido a una figura humana; incluso hoy en día se usa en religiones neopaganas, como la Wicca.



Entre las historias y supersticiones acerca de esta planta, se dice que, quien arranca, aún de forma involuntaria, una raíz de mandrágora corre el serio peligro de quedarse ciego o morir.
Si alguien la arranca por voluntad propia, ha de volver al lugar de donde la ha arrancado y, como compensación, dejar allí un trozo de pan, algo de sal y una moneda.

Las raíces son gruesas,  el tallo es de color verde oscuro; hojas anchas y con una superficie rugosa, y tienen el mismo color del tallo. Las flores salen del centro, y son de color blanco violáceo. La planta alcanza una altura de unos 30 cm, y suele encontrarse en zonas sombrías y húmedas, donde no da mucho el sol. El fruto sale en otoño, tiene color amarillo o naranja, y aspecto similar a una manzana. Su ingesta puede producir alucinaciones.



En la Edad Media se creía que la planta tenía características humanas porque sus raíces parecían dos piernas. Hay historias que cuentan que esta gritaba lamentándose cuando la arrancaban de la tierra, pudiendo enloquecer a las personas; y por eso amarraban a un perro a la planta para arrancarla. Según creencias populares la planta nacía al pie de los patíbulos y se alimentaba con las orinas y el semen de los ahorcados (durante las últimas convulsiones antes de la muerte o por erección y eyaculación postmortem), y de allí sus supuestas propiedades eróticas.




En la mitología griega, Circe preparaba sus pócimas a base de la mandrágora. Pero también médicos científicos como Hipócrates  la estudiaron y aprovecharon sus propiedades medicinales.


Propiedades mágicas:
Una raíz de mandrágora entera, colocada sobre la chimenea del hogar, dará a la casa protección, fertilidad y prosperidad.

La mandrágora también se cuelga del cabecero de la cama para que dé protección durante el sueño; si se lleva consigo atrae el amor y evita contraer enfermedades.

Donde haya una mandrágora no pueden habitar los malos espíritus, por eso esta raíz se usa en exorcismos.



Para "activar" una raíz de mandrágora seca, colócala en algún lugar prominente de la casa y déjala allí durante tres días. Luego métela en agua templada y déjala toda la noche; después de esto, la raíz queda activada y puede ser empleada en cualquier acto de magia.

El agua dentro de la que estuvo inmersa la raíz se puede esparcir por las ventanas y las puertas de la casa para protegerla, o sobre personas para purificarlas.

Se dice que el dinero colocado junto a una raíz de mandrágora se duplica, y que el perfume de la mandrágora produce sueño.


La leyenda asegura que todas las raíces de mandrágora se transforman en hombrecitos de verdad, como pequeños duendes, y que se dedican a favorecer al dueño de la planta. No asegura la leyenda que todas las raíces de mandrágora tengan forma humana. Que la tienen algunas, sí. Y que éstas son las verdaderas plantas hechiceras.
El afortunado poseedor de una raíz de mandrágora en forma de hombrecito sostiene que esta planta, en el momento de arrancarla grita. Y que el grito mata a quien intenta arrancarla. Y que el procedimiento para arrancarla y salvar la vida es el siguiente. Se cava hondo alrededor de la raíz hasta ponerla al descubierto. Mientras no se intente arrancarla no hay peligro. Se ata una cuerda a la raíz y el otro extremo se ata al cuello de un perro. Se llama al perro desde cierta distancia. El perro quiere acudir, tira de la planta y la arranca, grita, y el perro muere. No hay más remedio que sacrificar al perro.





Propiedades:
La mandrágora es una planta altamente tóxica, pudiendo provocar la muerte de aquél que la ingiriese. Tiene actividad a través de la piel, por lo que es poco prudente manipular las hojas, frutos y sobre todo raíces.



Antiguamente, los hechiceros mezclaban la leche con las hojas de la mandrágora para curar las úlceras, mientras que la raíz era consumida para que actuara como un poderoso purgante. Además, la mandrágora también era macerada y mezclada con alcohol para conseguir una bebida analgésica para los dolores del reumatismo, así como para los ataques o convulsiones, incluso de melancolía. En tiempos de Plinio se empleaba como anestésico dándole al paciente un pedazo de raíz para que la comiera antes de realizar una operación.


Se usa en pacientes con arritmias cardíacas. El principio activo de la mandrágora es la atropina, aunque también contiene cantidades menores de escopolamina, por ello se comporta de manera similar a la belladona: en dosis bajas bloquea los receptores de la acetilcolina deprimiendo los impulsos de las terminales nerviosas.

No existen registros de dosificaciones exactas. Únicamente hay menciones en el sentido de que su uso en pequeñas cantidades era seguro, mientras que en dosis mayores provocaba delirios y locura o muerte por intoxicación.




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