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jueves, 16 de enero de 2014

Las Moiras, dueñas del destino

En la mitología griega, las Moiras eran las personificaciones del destino. Sus equivalentes en la mitología romana eran las Parcas. Vestidas con túnicas blancas, su número terminó fijándose en tres.

La palabra griega moira  significa literalmente ‘parte’ o ‘porción’, y por extensión la porción de existencia o destino de uno. Controlaban el metafórico hilo de la vida de cada mortal desde el nacimiento hasta la muerte.

Cloto ‘hilandera’ hilaba la hebra de vida con una rueca y un huso. Su equivalente romana era Nona, originalmente invocada en el noveno mes de gestación.
Láquesis ‘la que echa a suertes’ medía con su vara la longitud del hilo de la vida. Su equivalente romana era Décima, análoga a Nona.
Átropos ‘inexorable’ o ‘inevitable’, literalmente ‘que no gira’ era quien cortaba el hilo de la vida. Elegía la forma en que moría cada hombre, seccionando la hebra con sus «detestables tijeras» cuando llegaba la hora.


Las Moiras también eran temidas y respetadas por los dioses. El mismo Zeus estaba sujeto a sus designios, según admitió una vez la sacerdotisa pitia de Delfos. Hesíodo se refería a ellas como «las Moiras, a quienes el sabio Zeus dio los mayores honores»

Se las representaba comúnmente como a tres mujeres hieráticas, de aspecto severo y vestidas con túnicas: Cloto, portando una rueca; Láquesis, con una vara, una pluma o un globo del mundo; y Átropos, con unas tijeras o una balanza.


En otras ocasiones se les atribuye la apariencia de tres viejas hilanderas, o de tres melancólicas damas (una doncella, una matrona y una anciana, respectivamente). Shakespeare se inspiró en este mito para crear las tres brujas que aparecen en Macbeth, cuya intervención es determinante en el destino del protagonista.






miércoles, 20 de noviembre de 2013

Esfinge

En la mitología griega, la Esfinge  era un demonio de destrucción y mala suerte, que se representaba con rostro de mujer, cuerpo de león y alas de ave.
Para la mayoría de los escritores de la antigüedad, la Esfinge era única y de ascendencia divina. Sin embargo, hay algunos que dan a entender que se trataría de una especie de animal. Así, Plinio el Viejo señala que las esfinges habitan las zonas más remotas de Etiopía y tienen un pelaje pardo rojizo.


Según Apolodoro, la Esfinge era un monstruo con rostro de mujer; pecho, patas y cola de león y alas de pájaro. Estacio precisa que tenía el rostro pálido, la boca llena de veneno, ojos como brasas encendidas y las alas siempre manchadas de sangre.Heródoto llamó a las esfinges egipcias, que tienen rostro de hombre y carecen de alas, androesfinges, para distinguirlas de la Esfinge griega.
Según Apolodoro, la Esfinge había aprendido el arte de formular enigmas de las Musas. Cuenta Aristófanes el gramático que Edipo mismo la llamó musa, ya que era propio de las Musas el manejar las palabras con belleza, esto es, a través del canto. La Esfinge cantaba sus enigmas, así lo afirma Pausanias. Sófocles la llama «cruel cantora».
El acertijo, en la sencilla formulación de Apolodoro, habría sido: «¿Qué ser provisto de voz es de cuatro patas, de dos y de tres?» Semejante enunciación la encontramos en Diodoro Sículo, a saber: «¿Cuál es el que al mismo tiempo es un bípedo, un trípedo y un cuadrúpedo?» Una versión más elaborada es la que presenta Aristófanes el gramático:
Existe sobre la tierra un ser bípedo y cuadrúpedo, que tiene sólo una voz, y es también trípode. Es el único que cambia su aspecto de cuantos seres se mueven por tierra, aire o mar. Pero, cuando anda apoyado en más pies, entonces la movilidad de sus miembros es mucho más débil.



                                   La Esfinge por Franz von Stuck.

Muchos vinieron de remotos lugares y fallaron en dar la solución, pero Edipo, el hijo perdido de Layo y Yocasta, lo interpretó correctamente. Según Aristófanes el gramático, estas habrían sido las palabras con que Edipo respondió a la Esfinge: Escucha, aun cuando no quieras, Musa de mal agüero de los muertos, mi voz, que es el fin de tu locura. Te has referido al hombre, que cuando se arrastra por tierra, al principio, nace del vientre de la madre como indefenso cuadrúpedo y, al ser viejo, apoya su bastón como un tercer pie, cargando el cuello doblado por la vejez.

                             Edipo y la esfinge de Fabre


                            Detalle


Según Higinio, al escuchar la respuesta de Edipo, la Esfinge saltó desde el monte, que era su guarida, en busca de la muerte. Apolodoro afirma que no saltó desde un monte, sino desde la acrópolis de Tebas. Hay otros, como Eurípides, que señalan que no saltó, sino que fue el propio Edipo quien le arrojó montaña abajo. Otra versión afirma que la Esfinge espantada huyó hacia el desierto de Egipto donde quedó petrificada y desde allí Momo el dios del sarcasmo se burla de ella.
Como recompensa, Edipo se casó con la reina (su verdadera madre) y se convirtió en el regente de Tebas.



                                     Edipo y la esfinge de Gustave Moureau




                                   Léon Gérome



                                                                                  Edipo y la esfinge 



           
                                  Gustave Moureau, Esfinge vencedora         



             Franz von Stuck-el beso de la esfinge

domingo, 17 de noviembre de 2013

Cerbero






                                                           Pearson Scott Foresman

En la mitología griega, Cerbero (‘demonio del pozo’), también conocido como Can Cerbero, era el perro de Hades, un monstruo de tres cabezas en la tradición más común pero de cincuenta cabezas según Hesíodo, con una serpiente en lugar de cola.

Cerbero guardaba la puerta del Hades (el inframundo griego) y
aseguraba que los muertos no salieran y que los vivos no pudieran entrar. Era hijo de Equidna y Tifón, y hermano de Ortro.



El último de los doce trabajos de Heracles fue capturar a Cerbero. Viajó primero a Eleusis para ser iniciado en los misterios eleusinos y aprender así cómo entrar y salir vivo del Hades, y de paso para absolverse a sí mismo de la culpa por haber matado a sus hijos. Encontró la entrada al inframundo en Ténaro. Atenea y Hermes le ayudaron a traspasar la entrada a la ida y a la vuelta. Gracias a la insistencia de Hermes y a su propio aspecto fiero, Caronte le llevó en su barca a través del Aqueronte.

                                   Ilustración de la Divina Comedia de Dante
                               
Mientras estaba en el inframundo, Hercules liberó a Teseo, pero la tierra tembló cuando intentó liberar a Pirítoo, por lo que tuvo que dejarlo atrás. Ambos habían sido encarcelados por Hades, quien los había sujetado mágicamente a un banco cuando intentaron secuestrar a Perséfone.

                                Cerberus-William Blake

Algunas versiones cuentan que, para llevarse a Cerbero, Heracles simplemente pide permiso al dios Hades, y éste accede con la condición de que Heracles no haga daño al perro. Pero en otras versiones, Heracles dispara una flecha a Hades. Tras esto, en algunas versiones Heracles lucha contra el perro y lo arrastra fuera del Hades, pasando por la cueva Aquerusia. En otras, Heracles trata con amabilidad al fiero perro, y éste, al ser tratado así por primera vez, lo acompaña afuera dócilmente.

                                Cerbère_de_Philippe_Semeria


Cerbero fue derrotado varias veces:

La última prueba de Heracles fue capturar a Cerbero. Existen varias versiones sobre esta captura que se detallan arriba.
Orfeo usó su música para calmarlo y dormirlo.
Hermes logró dormirlo usando agua del río Lete.
En la mitología romana, Eneas lo adormeció usando tortas de miel con droga.
En una historia romana posterior, Psique también lo durmió del mismo modo que Eneas.

Giuseppe_Arcimboldo_-_Sketch_de_Cerberus_



                                       El infierno de Dante-ilustrado por Doré


                                        John Flaxman


                                   Loves_of_the_Gods'_-_Pluto_and_Proserpina_by_John_Smith



domingo, 10 de noviembre de 2013

Las Grayas

Las Grayas  eran deidades preolímpicas, tres hermanas hijas de Forcis y Ceto. Las Grayas nacieron ya ancianas y con cabellos grises, aunque los poetas las designaban a veces eufemísticamente como «hermosas», y fueron haciéndose más y más viejas.

Sus nombres eran Dino (‘temor’, la anticipación del horror), Enio (‘horror’, la «Destructora de Ciudades» ) y Pefredo (‘alarma’). Tenían un solo ojo y un único diente para todas, que compartían y usaban por turnos, durmiendo las dos a las que no les toca. Vivían en una cueva situada muy lejos hacia el ocaso, en un lugar donde siempre era de noche.

Las Grayas sólo aparecen en una leyenda, la de Perseo. Cuando el héroe fue a matar a Medusa halló primero a las Grayas, que eran las guardianas del camino que llevaba a sus hermanas, las Gorgonas. Perseo les robó el ojo cuando lo pasaban de una a otra y así  pudo continuar su camino. Se cuenta que arrojó el ojo al lago Tritonis. Otra versión del mito cuenta que las Grayas tenían un oráculo y sabían la forma de matar a la Gorgona, consistente en lograr de unas ninfas unas sandalias aladas, una especie de alforja  (donde guardar la cabeza de la Medusa) y el casco de invisibilidad de Hades. Perseo, informado por Hermes y Atenea de que las Grayas sabían esto, les robó el ojo y el diente, obligándoles así a revelar el secreto y dónde podía encontrar a las ninfas.